Sabadell insiste en que el dividendo tras la venta de TSB “no es reversible” aunque BBVA lance una OPA

https://a1.elespanol.com/cronicaglobal/2025/07/02/business/1003742670365_14808459_1706x960.jpg

Banco Sabadell ha logrado un nuevo avance estratégico con el anuncio de la venta de su unidad británica TSB a Banco Santander. La operación, todavía pendiente de aprobación por parte de la junta de accionistas el próximo 6 de agosto, así como de las autorizaciones regulatorias necesarias, se ha acordado por aproximadamente 3.400 millones de euros. Como resultado de esta transacción, Sabadell ha manifestado su intención de repartir un dividendo extraordinario de 2.500 millones de euros entre sus accionistas, lo que representa un pago adicional de 0,50 euros por acción.

Este excepcional reparto, que se añadiría a un dividendo regular de unos 1.300 millones de euros ya planificado, incrementaría la remuneración total al accionista a cerca de 3.800 millones en el próximo año. El banco ha aclarado que este pago no depende del resultado de la oferta pública de adquisición que BBVA ha lanzado sobre la entidad catalana.

Posicionamiento frente a BBVA

La dirección de Sabadell ha sido explícita en su mensaje: una vez aprobado por la junta, el dividendo extraordinario no será revocable bajo ninguna circunstancia, ni siquiera si BBVA consigue sacar adelante su oferta y hacerse con el control del banco. El consejero delegado, César González-Bueno, ha subrayado que los derechos adquiridos por los accionistas no pueden ser revertidos de manera unilateral, aunque se produzca un cambio de propiedad.

Este método no solo fortalece la autonomía estratégica del Sabadell, sino que también dificulta la evaluación para BBVA. Al declarar la venta de TSB y el consecuente dividendo, Sabadell incrementa su atractivo en el mercado y ofrece una opción clara a sus inversores, en contraste con la propuesta de intercambio que sugiere BBVA.

Un cambio en el tablero de juego

La respuesta del mercado ha sido inmediata. Tras conocerse la venta de TSB y la previsión del dividendo extraordinario, las acciones de Sabadell experimentaron un notable repunte. Esto ha ampliado la diferencia entre el valor de mercado de Sabadell y la contraprestación ofrecida por BBVA, lo que podría obligar al banco presidido por Carlos Torres a reconsiderar o mejorar su propuesta si quiere convencer a una mayoría del accionariado.

Aunque Sabadell afirma que su elección no busca afectar la OPA, el impacto real sobre la factibilidad de la operación es evidente. El hecho de que la venta se haya efectuado a un tercero no involucrado en el proceso de OPA, subraya que es una resolución empresarial autónoma, dirigida a aumentar el valor para los accionistas sin influir en su posición frente a la propuesta de BBVA.

La importancia de la junta del 6 de agosto

La asamblea general extraordinaria programada para inicios de agosto resultará clave. En dicha reunión, los accionistas tendrán que aprobar la transacción de venta de TSB. A pesar de que la fecha coincide con las vacaciones, se anticipa una alta participación debido a la importancia de la decisión. La autorización del dividendo dependerá del éxito en la venta, pero Sabadell ya ha expresado su certeza en conseguir el apoyo necesario.

En paralelo, BBVA sigue adelante con su OPA, cuya aprobación por parte del Gobierno ha llegado acompañada de condiciones relevantes. Entre ellas, la obligación de mantener estructuras separadas entre ambas entidades durante al menos tres años. Este requisito añade un nuevo nivel de complejidad a la posible integración y podría influir en la decisión de algunos accionistas a la hora de valorar la conveniencia de aceptar o rechazar la oferta.

Un porvenir todavía indefinido

En la situación presente, varias opciones están disponibles. En primer lugar, de concretarse la venta de TSB, Sabadell mejorará su posición económica y los accionistas obtendrán una de las más altas compensaciones de la banca española de los tiempos recientes. En segundo lugar, BBVA, si quiere que su OPA siga vigente, tal vez necesite revisar su estrategia inicial para hacerla más adecuada ante este nuevo escenario.

Con estas acciones, Banco Sabadell consolida su lugar y demuestra que puede marcar su propia dirección, sin importar influencias externas. La decisión última corresponderá a los accionistas, quienes en las próximas semanas deberán decidir entre dos opciones que tendrán consecuencias muy diferentes para el porvenir de la institución.