Experto del BPI: política comercial de EE. UU. pondría en riesgo la estabilidad financiera mundial

https://www.comexperu.org.pe/upload/images/sem-1068_comercio-exterior_politica-comercial-ee-uu_-vc-260321-101302.jpg

Las políticas comerciales implementadas recientemente por Estados Unidos han levantado preocupaciones entre los economistas y las entidades monetarias internacionales, ya que existe el peligro de que estas acciones puedan desestabilizar el sistema financiero a nivel global. Un influyente organismo financiero internacional indicó en su informe más reciente que las tensiones surgidas de un giro más proteccionista por parte de la principal economía mundial podrían causar un «pánico financiero» de carácter global.

El estudio indica que el cambio hacia políticas más restrictivas en el ámbito del comercio internacional, especialmente mediante la imposición de nuevos aranceles, obstáculos regulatorios y estrategias de subsidios internos, podría afectar de manera significativa a los mercados emergentes y a las economías con alta interdependencia. A medida que el contexto económico global se vuelve más inestable, la posibilidad de interrupciones en los flujos comerciales, los movimientos de capital y las inversiones transfronterizas se convierte en una amenaza real.

El informe destaca que, aunque estas acciones están siendo impulsadas con la idea de salvaguardar la industria local y garantizar cadenas de suministro esenciales, sus efectos pueden trascender las fronteras de Estados Unidos, afectando el sistema financiero global basado en principios de apertura y colaboración. “El proteccionismo selectivo, aun cuando esté justificado desde una perspectiva política o de seguridad económica, puede causar consecuencias imprevistas que escapan al manejo de las autoridades nacionales”, señala el informe.

Un área de atención destacada es cómo estas políticas pueden afectar las condiciones de financiamiento a nivel mundial. Un aumento en las dificultades del comercio internacional podría influir directamente en la inflación, llevando a los bancos centrales a sostener tasas de interés altas por un período extendido. Esta situación complicaría aún más la situación económica de los países con gran carga de deuda o una alta dependencia del crédito extranjero.

La alerta igualmente se aplica al rol del dólar estadounidense como divisa de reserva a nivel mundial. Un aumento en las tensiones comerciales podría provocar un cambio en la composición de las reservas internacionales, minar la confianza en el sistema financiero que depende del dólar y promover la búsqueda de otras monedas, lo que añadiría más niveles de incertidumbre al mercado.

El reporte destaca los posibles impactos sobre los mercados emergentes, que frecuentemente son los más vulnerables a cambios súbitos en la percepción del riesgo mundial. Estas economías, en gran medida integradas a las cadenas de suministro globales, podrían experimentar una disminución en su capacidad para captar inversión extranjera y enfrentar salidas de capital si la inestabilidad financiera se intensifica. Asimismo, podrían confrontar una devaluación de sus monedas y un incremento en el costo de su endeudamiento externo.

Frente a este panorama, se hace un llamado a los responsables de política económica a actuar con prudencia y coordinación. El informe destaca la necesidad de fortalecer los marcos multilaterales de comercio y de promover un diálogo franco entre las principales potencias económicas para evitar medidas unilaterales que puedan escalar en conflictos más amplios. En este sentido, también se sugiere reforzar los mecanismos de supervisión y alerta temprana en los mercados financieros, con el objetivo de mitigar los efectos adversos antes de que se materialicen en una crisis sistémica.

Las preocupaciones reflejadas en este análisis se producen en un contexto ya marcado por la incertidumbre geopolítica, la transición energética, los efectos persistentes de la pandemia y los desequilibrios económicos acumulados durante años. En medio de esta complejidad, los analistas advierten que cualquier error de cálculo en la política comercial de una economía central como la estadounidense podría amplificarse con rapidez y desatar episodios de alta volatilidad financiera a nivel global.

Por otro lado, los mercados del mundo responden de manera prudente, pendientes de cualquier indicio que les ayude a prever el rumbo que seguirá la política económica de Estados Unidos en el futuro cercano. Los actores financieros globales monitorean de cerca, sabiendo que en un escenario cada vez más interconectado, las determinaciones locales pueden provocar repercusiones globales al instante.